Porque si llega,

cuando llegue,

llegará como es:

fácil, claro, sencillo,

sin grandes resplandores,

sin que la tierra tiemble,

sin que el cielo se nuble.

Será suave y fraterno con su mano en tu hombro.

No habrá cambiado casi nada:

sólo tu corazón.

Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983)  poeta argentino